El avance de los bots y la inteligencia artificial amenaza la autenticidad de la comunicación digital

El avance de los bots y la inteligencia artificial amenaza la autenticidad de la comunicación digital
El eco­sis­te­ma digi­tal en el que inter­ac­túan coti­dia­na­men­te mar­cas y usua­rios está sufrien­do una trans­for­ma­ción tan silen­cio­sa como radi­cal, pro­pi­cia­da por el incre­men­to ace­le­ra­do de los bots y el pro­fun­do cam­bio en la for­ma de con­su­mir infor­ma­ción a tra­vés de la Inte­li­gen­cia Arti­fi­cial Gene­ra­ti­va.

De acuer­do con las con­clu­sio­nes ver­ti­das en el recien­te infor­me Com­mu­ni­ca­tion Mana­ge­ment Radar, la con­fluen­cia de ambas fuer­zas tec­no­ló­gi­cas está borran­do pro­gre­si­va­men­te la línea que sepa­ra la comu­ni­ca­ción impul­sa­da por huma­nos de la gene­ra­da por las máqui­nas, con­du­cien­do al entorno digi­tal glo­bal hacia un fenó­meno de “sin­te­ti­za­ción” de la comu­ni­ca­ción públi­ca.

Los datos del estu­dio reve­lan que actual­men­te se esti­ma que has­ta un 60% del trá­fi­co web es gene­ra­do por bots, de los cua­les un preo­cu­pan­te 37% corres­pon­de a agen­tes mali­cio­sos. Estos sis­te­mas auto­ma­ti­za­dos crean fal­sas ilu­sio­nes de popu­la­ri­dad al inflar “me gus­ta”, com­par­ti­dos y comen­ta­rios en espa­cios don­de la inter­ac­ción huma­na real es esca­sa. Estos altos volú­me­nes de inter­ac­cio­nes arti­fi­cia­les han dado nue­va fuer­za a la lla­ma­da “Teo­ría del Inter­net muer­to“, una pre­mi­sa que pos­tu­la que las redes socia­les y los moto­res de bús­que­da están domi­na­dos por cuen­tas auto­ma­ti­za­das y con­te­ni­do sin­té­ti­co dise­ña­do solo para cap­tar la aten­ción, redu­cien­do la par­ti­ci­pa­ción huma­na a un rol insig­ni­fi­can­te.

Ade­más de los bots, la tec­no­lo­gía GenAI está alte­ran­do drás­ti­ca­men­te el com­por­ta­mien­to de bús­que­da huma­na, empu­jan­do a los usua­rios hacia la ten­den­cia del con­su­mo de “cero clics”. Como los bus­ca­do­res ofre­cen aho­ra res­pues­tas direc­tas gene­ra­das por IA en lugar de los enla­ces tra­di­cio­na­les, las pre­vi­sio­nes apun­tan a que las tasas de clics orgá­ni­cos (CTR) hacia las webs ori­gi­na­les cae­rán entre un 34% y un 60%. A esto se aña­de que la IA a veces gene­ra infor­ma­ción incon­sis­ten­te o alu­ci­na, soca­van­do el con­sen­so y la con­fian­za en las fuen­tes infor­ma­ti­vas.

Para los direc­ti­vos y pro­fe­sio­na­les de la comu­ni­ca­ción, este esce­na­rio de simu­la­ción afec­ta sen­si­ble­men­te el ries­go cor­po­ra­ti­vo y arrui­na la vali­dez de los datos de métri­cas y moni­to­reo, difi­cul­tan­do el aná­li­sis y la toma de deci­sio­nes. Como res­pues­ta nece­sa­ria, el infor­me pro­po­ne dos accio­nes prin­ci­pa­les:

  • Evo­lu­cio­nar del tra­di­cio­nal SEO hacia la Opti­mi­za­ción para Moto­res Gene­ra­ti­vos (GEO), crean­do for­ma­tos como lis­tas y pre­gun­tas fre­cuen­tes que los mode­los de len­gua­je pue­dan pro­ce­sar e inde­xar con faci­li­dad.
  • Las orga­ni­za­cio­nes debe­rán blin­dar su auten­ti­ci­dad como un acti­vo estra­té­gi­co, prio­ri­zan­do la cre­di­bi­li­dad, la inter­ac­ción huma­na direc­ta y la tra­za­bi­li­dad de sus men­sa­jes para man­te­ner el rum­bo en medio de la satu­ra­ción del rui­do arti­fi­cial.

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