La Generación Z (o centennials) está demostrando que tiene la fuerza para transformar silenciosamente las reglas del mercado laboral. Para estos jóvenes, el éxito profesional ya no se mide únicamente en ascender, asumir cargos de responsabilidad o acumular salario. Para ellos, la estabilidad laboral, el bienestar emocional, la conciliación o el propósito profesional ocupan un lugar prioritario. Así lo refleja el informe Generación Z: ¿Qué busca en su carrera profesional?, elaborado por Gi Group Holding, multinacional que ofrece soluciones 360º de RR.HH., y que se ha dado a la tarea de analizar cómo viven los centennials su entrada y evolución dentro del mercado laboral.
El estudio retrata una generación marcada por la incertidumbre, la exigencia y la búsqueda constante de equilibrio. El 45,2% de los jóvenes percibe el mercado laboral como un entorno precario y el 43,1% considera que acceder a un empleo sigue siendo especialmente complicado. A este panorama de tonalidades grises se suma otro factor de peso: el 38,4% cree que existen pocas oportunidades reales de crecimiento profesional a largo plazo. Este contexto explica la actitud más selectiva de la Generación Z hacia el empleo, arrojando el resultado de que casi 2 de cada 3 jóvenes (65,7%) aseguran haber rechazado alguna oferta laboral durante el último año, principalmente por horarios incompatibles con su vida personal (23,7%), salarios insuficientes (19,8%) y falta de estabilidad laboral (16,4%).
Al respecto, Silvia Martínez, People & Culture Director de Gi Group Holding, comparte su opinión: “La Generación Z no está cuestionando el valor del trabajo, sino las condiciones en las que quiere desarrollarlo. Los datos muestran que busca estabilidad, crecimiento y bienestar, algo que en realidad conecta con aspiraciones compartidas por profesionales de cualquier generación. El reto para las empresas pasa por responder a esas expectativas con mayor transparencia, coherencia y propuestas de valor creíbles”.
En paralelo, la idea tradicional de permanencia en una misma empresa pierde fuerza entre los centennials. La fidelidad laboral ya no se entiende como un valor incondicional, sino como una relación vinculada a las oportunidades, el bienestar y la calidad del entorno de trabajo. Más de la mitad (51,8%) cambiaría de empresa por un salario más competitivo, un 42,4% lo haría por mejores oportunidades de crecimiento profesional y casi 4 de cada 10, por mayor estabilidad laboral. También es llamativo que apenas un 16,5% de los encuestados valoraría cambiar de empresa por falta de opciones de teletrabajo o de un modelo de trabajo híbrido, siendo la opción menos determinante. Por el contrario, los factores del clima interno acaparan el interés de 1 de cada 5 jóvenes, afirmando que abandonarían su organización ante una cultura tóxica, una mala comunicación interna o un liderazgo inadecuado.
Aunque la digitalización ha transformado los procesos de selección, la red de contactos continúa siendo determinante en el acceso al empleo juvenil (21,8%), por delante de portales de empleo y plataformas digitales (17,8%) o prácticas que derivaron en contratación (17,2%). El estudio refleja también diferencias de género en el acceso: mientras las mujeres recurren en mayor medida a contactos personales (23,6%) y plataformas digitales (20%), los hombres optan por prácticas que terminan convirtiéndose en contrato (19,7%), autocandidaturas directas (12%) o consultoras de recursos humanos (9,1%).
El informe de Gi Group Holding expone además las contradicciones entre las expectativas previas de la Generación Z y la realidad laboral que encuentran al incorporarse al mercado. Un 15,7% reconoce que no tenía expectativas claras antes de comenzar a trabajar, mientras que un 12,8% imaginaba un empleo más compatible con su vida personal y un 12,5% esperaba mayor estabilidad de la que realmente ha encontrado. En paralelo, el 65,6% siente que su desarrollo profesional avanza más lento de lo esperado: el 40,3% considera que su carrera progresa lentamente y 1 de cada 4 se siente estancado profesionalmente. Solo un porcentaje menor (12,9%) percibe que su trayectoria avanza rápidamente. Pese a ello, los jóvenes valoran los aprendizajes adquiridos en sus primeras experiencias en cuanto a trabajo en equipo (43%), gestión de relaciones con clientes (36,4 %) y adaptación a entornos cambiantes (34,9 %).
En cuanto a lo que muchos jóvenes están dispuestos a ceder para impulsar su carrera profesional destaca lo siguiente: el 34,4% renunciaría a parte de su tiempo libre, el 31% aceptaría perder flexibilidad horaria y 3 de cada 10 podrían asumir mayores tiempos de desplazamiento diario. Las mujeres están más dispuestas a aceptar mayores desplazamientos al trabajo (34,7%) o menos flexibilidad horaria (32,7%), mientras los hombres señalan principalmente el tiempo libre (34,2%) o la posibilidad de cambiar de ciudad o país (29,8%). Por edades, los menores de 24 años son quienes más reconocen estar dispuestos a renunciar a parte de su tiempo libre (38,4%), en tanto que los jóvenes de entre 25 y 30 años cederían flexibilidad horaria (31,3%) o beneficios no salariales (19,4%).
Finalmente, el estudio aporta con una redefinición más profunda del éxito profesional. Aunque un salario acorde a las responsabilidades continúa siendo el principal indicador para la Generación Z (47,6%), tienen otros alicientes de importancia similar: la estabilidad laboral (45,8%), disponer de tiempo para la vida personal (45,4%), la salud mental y el bienestar (44,6%) y el propósito profesional (36,5%). Las mujeres centennials son quienes más vinculan el éxito profesional con el bienestar emocional, situándolo como aspecto prioritario en un 51,4%, frente al 38,2 % de los hombres.
En su conclusión, Silvia Martínez destaca los hallazgos más llamativos: “Uno de los cambios más relevantes que observamos es que el éxito profesional ya no se mide únicamente en términos de salario o ascenso. La conciliación, la salud mental o la estabilidad han adquirido un peso similar en la toma de decisiones. Las organizaciones que comprendan esta evolución estarán mejor preparadas para atraer, comprometer y fidelizar el talento joven”.