El 60% de las empresas en España identifica el greenwashing como un riesgo crítico para su reputación

El 60% de las empresas en España identifica el greenwashing como un riesgo crítico para su reputación
Es un hecho que la sos­te­ni­bi­li­dad ya for­ma par­te del len­gua­je habi­tual de las empre­sas, pero tam­bién es cier­to que su inte­gra­ción real sigue avan­zan­do a dis­tin­tas velo­ci­da­des. Esta es una de las prin­ci­pa­les con­clu­sio­nes del baró­me­tro Del eco­pos­tu­reo a la inte­gra­ción: la sos­te­ni­bi­li­dad se jue­ga en la cohe­ren­cia, ela­bo­ra­do por la con­sul­to­ra ever­com, en cola­bo­ra­ción con B Lab Spain y la aso­cia­ción EJE&CON, que ana­li­za cómo com­pa­ñías con sede en Espa­ña están incor­po­ran­do y comu­ni­can­do sus com­pro­mi­sos en esta mate­ria.

El infor­me, rea­li­za­do a par­tir de un cues­tio­na­rio al que res­pon­die­ron 86 pro­fe­sio­na­les de áreas como Alta Direc­ción, Comu­ni­ca­ción, Sos­te­ni­bi­li­dad y ESG, Legal y Recur­sos Huma­nos, dibu­ja una foto­gra­fía cla­ra: las empre­sas han enten­di­do per­fec­ta­men­te que el terri­to­rio de la sos­te­ni­bi­li­dad for­ma par­te de su agen­da repu­tacio­nal, regu­la­to­ria y de nego­cio, pero muchas toda­vía están cons­tru­yen­do los sis­te­mas inter­nos que per­mi­tan sos­te­ner­lo en su estruc­tu­ra.

El dato más rele­van­te apun­ta pre­ci­sa­men­te a esa ten­sión: 60,5% de las orga­ni­za­cio­nes par­ti­ci­pan­tes per­ci­be el eco­pos­tu­reo como un ries­go rele­van­te o prio­ri­ta­rio y 47,7% con­si­de­ra que su prin­ci­pal impac­to es el daño que pro­vo­ca en la con­fian­za del sec­tor. Sin embar­go, 30,2% reco­no­ce abier­ta­men­te que no lo ges­tio­na de for­ma explí­ci­ta, lo que evi­den­cia una dis­tan­cia entre la preo­cu­pa­ción por el ries­go y la for­mu­la­ción de pro­to­co­los o pro­ce­sos con­cre­tos para pre­ve­nir­lo efi­caz­men­te.

Res­pec­to a este pano­ra­ma fal­to de cla­ri­dad, Ire­ne de la Casa, direc­to­ra gene­ral de ever­com, seña­la: “Duran­te mucho tiem­po hemos habla­do de sos­te­ni­bi­li­dad como si el reto fue­ra encon­trar la for­ma correc­ta de con­tar­la. Y con­tar­la impor­ta, cla­ro, pero los datos del baró­me­tro apun­tan a algo más pro­fun­do: muchas com­pa­ñías están toda­vía orde­nan­do la tras­tien­da. Quién vali­da un men­sa­je, qué datos lo sos­tie­nen, qué área res­pon­de si alguien pide expli­ca­cio­nes o cómo se reco­no­ce tam­bién lo que aún no está resuel­to. La con­fian­za se jue­ga cada vez más ahí, en esa par­te menos visi­ble, don­de una empre­sa demues­tra si la sos­te­ni­bi­li­dad for­ma par­te de su mane­ra de fun­cio­nar o solo de su mane­ra de pre­sen­tar­se”.

Por otra par­te, el baró­me­tro mues­tra que 79,1% de las orga­ni­za­cio­nes comu­ni­ca sos­te­ni­bi­li­dad en fases inter­me­dias o supe­rio­res, pero solo 53,5% cuen­ta con pro­ce­sos de vali­da­ción robus­tos, ya sean defi­ni­dos inter­na­men­te o refor­za­dos con veri­fi­ca­ción exter­na. El 46,5% res­tan­te tra­ba­ja toda­vía con revi­sio­nes más bási­cas o mode­los frag­men­ta­dos, en los que cada equi­po vali­da su par­te. Esta com­bi­na­ción seña­la una vul­ne­ra­bi­li­dad laten­te: muchas com­pa­ñías ya están dan­do visi­bi­li­dad a sus avan­ces, pero no todas han desa­rro­lla­do al mis­mo rit­mo los meca­nis­mos inter­nos que per­mi­ten sos­te­ner esos men­sa­jes con datos, tra­za­bi­li­dad y cri­te­rio com­par­ti­dos. En un con­tex­to de mayor escru­ti­nio, la vali­da­ción for­mal deja de ser un trá­mi­te interno para con­ver­tir­se en una garan­tía repu­tacio­nal.

El estu­dio tam­bién refle­ja que el prin­ci­pal fac­tor que impul­sa hoy el rigor es la regu­la­ción y el cum­pli­mien­to nor­ma­ti­vo, seña­la­do por 52,3% de los pro­fe­sio­na­les. Muy por detrás apa­re­cen otros moto­res como la com­pe­ten­cia repu­tacio­nal (16,3%), la exi­gen­cia de clien­tes (12,8%), la pre­sión de inver­so­res y finan­cia­ción (10,5%) o el talen­to y la cul­tu­ra inter­na (8,1%). Para ever­com, este dato con­fir­ma el papel del mar­co nor­ma­ti­vo como ace­le­ra­dor, pero tam­bién plan­tea una cues­tión de fon­do: cum­plir no siem­pre equi­va­le a inte­grar.

Otra de las lec­tu­ras del infor­me mati­za el deba­te habi­tual sobre el eco­pos­tu­reo. No todo el ries­go está en con­tar más de lo que se hace, tam­bién hay com­pa­ñías que avan­zan, pero no siem­pre tie­nen los recur­sos, los datos, la coor­di­na­ción inter­na o la segu­ri­dad sufi­cien­te para expli­car esos pro­gre­sos con cla­ri­dad. De hecho, 31,4% de las empre­sas decla­ra estar en una fase avan­za­da tan­to en inte­gra­ción de nego­cio como en comu­ni­ca­ción, mien­tras que 29,6% de las com­pa­ñías que avan­zan en acción no alcan­za el mis­mo nivel de madu­rez en su rela­to.

La comu­ni­ca­ción gana, ade­más, un papel cada vez más estra­té­gi­co: 44,2% de las orga­ni­za­cio­nes sitúa a Comu­ni­ca­ción o Mar­ca como el área que lide­ra este ámbi­to, por delan­te de la Alta Direc­ción (26,7%) y de ESG/Sostenibilidad (20,9%). Sin embar­go, el infor­me recuer­da que este lide­raz­go solo fun­cio­na si está conec­ta­do con nego­cio, ope­ra­cio­nes, com­pras, com­plian­ce, per­so­nas y direc­ción. La sos­te­ni­bi­li­dad no pue­de depen­der de un úni­co depar­ta­men­to si quie­re pasar de ini­cia­ti­vas ais­la­das a una prác­ti­ca trans­ver­sal.

En esa tran­si­ción, los pro­fe­sio­na­les encues­ta­dos iden­ti­fi­can como prin­ci­pa­les retos la cul­tu­ra y for­ma­ción (50%), los datos sóli­dos y com­pa­ra­bles (45,3%), la sos­te­ni­bi­li­dad como prio­ri­dad en ámbi­tos de direc­ción (45,3%), la coor­di­na­ción inter­na (44,2%) y el con­trol de la cade­na de valor (44,2%). La con­clu­sión es no deja lugar a dudas: la sos­te­ni­bi­li­dad ya no se jue­ga solo en los com­pro­mi­sos, sino en la capa­ci­dad de con­ver­tir­los en sis­te­mas, evi­den­cias y pro­ce­sos capa­ces de sos­te­ner la con­fian­za.

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