La experiencia profesional previa permite conocer el historial de un candidato, pero no ofrece garantías ni datos suficientes sobre la manera en que actuará cuando deba enfrentarse a una situación real de alta exigencia comunicativa. En el entorno corporativo actual, responder ante una crisis de reputación, gestionar una petición informativa urgente, manejar una filtración, procesar información confidencial o adoptar una decisión de impacto requiere un criterio inteligente, rapidez de respuesta y capacidad de resolución. Estas competencias tan importantes, a pesar de ser los factores que marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso organizativo, no siempre pueden comprobarse mediante los métodos de selección convencionales.
La transformación de la profesión es una realidad indiscutible que exige a las empresas contar con perfiles cada vez más especializados. El estudio El Estado de la Comunicación en España, elaborado por la asociación profesional Dircom, refleja con claridad este cambio en las prioridades de los equipos. En la actualidad, las relaciones con los medios de comunicación (48,7 %) y la comunicación en línea junto con las redes sociales (47,3 %) concentran la mayor parte de la actividad diaria. No obstante, las proyecciones del sector con vistas al año 2028 sitúan a la estrategia y coordinación de la función comunicativa como la prioridad principal con un 38 %, seguida por la gestión de marca y la comunicación con el consumidor (31 %), mientras que la atención dedicada a las redes sociales se reducirá al 30,7 %.
En este escenario global de redefinición funcional, contar con un buen currículum o superar una entrevista de carácter generalista resulta claramente insuficiente para determinar si un profesional está capacitado para desempeñar responsabilidades específicas. Francisco Trejo, CEO de la firma especializada En Ke Medio Broadcasting, plantea la necesidad urgente de transformar los procesos de selección hacia evaluaciones mucho más especializadas de las capacidades reales. Analizando esta problemática, Trejo desarrolla su propuesta: “Un currículum demuestra dónde ha trabajado una persona, pero no necesariamente cómo trabaja. En comunicación necesitamos saber cómo piensa, cómo decide y cómo responde cuando existe presión informativa. Y esa evaluación requiere conocer profundamente la profesión”.
De acuerdo con la visión de En Ke Medio Broadcasting, evaluar correctamente a un especialista del área implica medir habilidades intrínsecas de la profesión:
- El criterio periodístico
- La capacidad de interlocución con los medios
- La respuesta oportuna ante contingencias
- La gestión de crisis bajo presión
- El tratamiento ético de información sensible
- La capacidad estratégica de asesoramiento a la dirección.
El currículum acredita experiencia acumulada, pero no demuestra cómo el candidato analiza un problema o establece prioridades en plena contingencia. Como señala Trejo: “La evaluación técnica permite acercar el proceso de selección al trabajo que esa persona tendrá que realizar después”.
Con el propósito de responder a esta exigencia del mercado, la firma EKMB ha desarrollado un servicio especializado en la selección de profesionales de comunicación corporativa orientado a empresas que requieren incorporar perfiles directivos o con experiencia en áreas concretas. El modelo comienza con la identificación de las necesidades comunicativas de la compañía para definir las capacidades necesarias. A partir de este punto, En Ke Medio Broadcasting analiza la trayectoria de los aspirantes e integra herramientas de evaluación vinculadas a las responsabilidades concretas del puesto, garantizando una decisión de contratación más segura y eficiente.
En un escenario donde la comunicación corporativa asume un rol crecientemente complejo dentro de la toma de decisiones empresariales, la identificación del talento exige metodologías más rigurosas para ser más confiables, lo cual debe reflejarse rápidamente en el ejercicio laboral. “Seleccionar a un profesional de la comunicación requiere entender qué necesita la empresa, pero también identificar quien tiene la experiencia, criterio y capacidades necesarias para responder a esa necesidad. Ese conocimiento es el que aportamos al proceso de selección”, concluye Francisco Trejo.