En el dinamismo implícito que atañe al capital humano, las expresiones de la cultura digital y el entretenimiento interactivo continúan permeando cada vez más la gestión del talento. En el presente caso, recientemente la expresión “farmear aura” ha ganado popularidad en redes sociales para describir las acciones que permiten acumular simbólicamente carisma, seguridad o reconocimiento. El concepto procede de los videojuegos y se ha convertido en una fórmula viral entre los más jóvenes. El verbo “farmear” proviene del inglés to farm y alude a repetir una tarea para ganar experiencia, monedas o recursos dentro de un videojuego, mientras que el “aura” se refiere a la capacidad de llamar la atención de forma natural, haciendo que una persona resulte admirable en su entorno.
Trasladando la idea al entorno profesional, “farmear aura” consistiría en reforzar la percepción de confianza y credibilidad que proyectamos en nuestras interacciones. ¿Pero se puede llegar a “farmear aura” en un cambio de empleo? En Gi Group Holding, multinacional que ofrece soluciones 360º de RR.HH., tienen claro que, desde la candidatura hasta la propia entrevista, todas las interacciones con una empresa pueden contribuir a la construcción del “aura” de cada profesional. Y, para ello, no se debería intentar proyectar una imagen de perfección, sino mostrarse auténtico y coherente a lo largo de todo el proceso para transmitir seguridad y profesionalidad.
El “aura” profesional de un candidato no empieza a construirse cuando se decide cambiar de empleo, sino mucho antes a través de las relaciones que mantiene, la forma en que colabora con sus compañeros o clientes y, en definitiva, a partir de la imagen que construye y proyecta en su entorno profesional. Cada interacción puede sumar o restar a esa percepción, lo cual se verá reflejado en la reputación que respalde su valor diferencial ante futuras oportunidades laborales en el mercado.
En este sentido, cuidar y mantener activa la red de contactos también será una forma de “farmear aura”. Mantener la relación con antiguos compañeros, participar en conversaciones del sector o ampliar contactos permite mantener visible la trayectoria más allá de un proceso concreto. El caso es que el “aura” profesional no depende únicamente de lo que una persona cuenta sobre sí misma, sino sobre todo de la percepción generada entre quienes han trabajado con ella. Así, plataformas profesionales, como LinkedIn, permiten hacer tangible esa reputación a través de las recomendaciones de antiguos compañeros o responsables, que pueden aportar una visión externa sobre las capacidades o logros de cada empleado, ayudando a que otros puedan conocer su valor profesional. Porque, en el mercado laboral, también se “farmea aura” cuando la propia trayectoria se pone en valor a través de las opiniones de quienes la han vivido contigo.
A la hora de buscar una nueva oportunidad laboral, la percepción que genera el candidato no depende únicamente de un momento específico, sino que cada interacción puede contribuir a reforzar su imagen profesional. Desde Gi Group Holding han identificado algunas claves para reforzar la candidatura y “farmear aura” al afrontar un cambio de empleo.
En primer lugar, es vital construir un relato profesional coherente. Antes de iniciar un proceso de selección conviene identificar las razones del cambio y aquello que se espera encontrar en la siguiente etapa. No basta con recurrir a respuestas genéricas como “busco nuevos retos”, sino que conviene explicar qué ha motivado este cambio, qué aprendizajes se han adquirido hasta ahora y qué se espera de la próxima etapa profesional. Además, es del todo recomendable evitar que el discurso se centre en aspectos negativos de la empresa o puesto actual.
Asimismo, desde Gi Group Holding señalan la importancia de trabajar la candidatura incluso antes de llegar a la entrevista. El primer contacto será fundamental y, por tanto, personalizar el currículum para cada puesto, poniendo en valor los logros y experiencias más relacionados con la oferta de empleo, así como mantener una coherencia entre el CV y el perfil de LinkedIn, facilitarán que el equipo de selección entienda rápidamente qué puede aportar el candidato.
Según el proceso avanza, la preparación puede marcar la diferencia. Informarse sobre la actividad de la compañía, entender las responsabilidades del puesto y pensar previamente ejemplos que permitan demostrar determinadas competencias se convierten en acciones de gran utilidad para afrontar la entrevista con mayor seguridad. Esta preparación previa también implica saber preguntar y mostrar interés por los retos del puesto, el equipo y las oportunidades de desarrollo.
Por último, ser honesto sobre las propias capacidades puede resultar más eficaz que intentar dar siempre la respuesta perfecta. Por ejemplo, no dominar una herramienta o no cumplir con todos los requisitos de una oferta no tiene por qué ser determinante, pero saber reconocer con naturalidad la falta de conocimiento de ciertas capacidades puede transmitir más confianza que exagerar conocimientos o experiencias.
Por otro lado, al igual que algunas conductas pueden fortalecer una candidatura, otras pueden debilitarla. Acudir a una entrevista sin información sobre la empresa, sobredimensionar conocimientos o responsabilidades, responder de forma rígida como si se hubiera memorizado un discurso o abandonar un proceso de selección sin comunicarlo son algunos comportamientos que pueden, como dicen ahora, “dar ‑1000 de aura” y perjudicar a la imagen del candidato.
Desde Gi Group Holding recuerdan que la impresión que causa un profesional durante un proceso de selección es mucho más que la suma de su experiencia y formación. La forma de comunicar su trayectoria, abordar aquello que no domina o relacionarse con las personas implicadas en el proceso de selección también influye en la percepción que genera y en la construcción de su reputación profesional. Y es que, trasladado al mercado laboral, “farmear aura” no consiste en intentar ser el candidato perfecto, sino en conseguir transmitir confianza sin dejar de ser creíble.