El informe de ManpowerGroup revela que la comunicación, la adaptabilidad y la resiliencia lideran las prioridades de contratación

El informe de ManpowerGroup revela que la comunicación, la adaptabilidad y la resiliencia lideran las prioridades de contratación
Mien­tras el Mun­dial de Fút­bol con­cen­tró la aten­ción mediá­ti­ca y depor­ti­va en todo el mun­do, den­tro y fue­ra del terreno de jue­go se ha empe­za­do a per­ci­bir una reali­dad que las empre­sas cono­cen cada vez mejor: las habi­li­da­des que garan­ti­zan el éxi­to depor­ti­vo son tam­bién las que mar­can la dife­ren­cia en el mer­ca­do labo­ral.

Valo­res y habi­li­da­des como la comu­ni­ca­ción, la adap­ta­bi­li­dad, el lide­raz­go o el tra­ba­jo en equi­po pue­den deci­dir tan­to el rum­bo de una com­pe­ti­ción y como el de una carre­ra pro­fe­sio­nal. De hecho, según las con­clu­sio­nes del Estu­dio de Pro­yec­ción de Empleo de Man­po­wer­Group para el ter­cer tri­mes­tre de 2026, las orga­ni­za­cio­nes están dis­pues­tas a pagar sala­rios supe­rio­res por per­fi­les que des­ta­quen pre­ci­sa­men­te en este tipo de com­pe­ten­cias trans­ver­sa­les. Esta ten­den­cia refuer­za la idea de que la com­pe­ti­ti­vi­dad del mer­ca­do exi­ge mucho más que cono­ci­mien­tos téc­ni­cos ais­la­dos.

El infor­me ela­bo­ra­do por la fir­ma de solu­cio­nes de talen­to sitúa la comu­ni­ca­ción, cola­bo­ra­ción y tra­ba­jo en equi­po (64%), la adap­ta­bi­li­dad y capa­ci­dad de apren­di­za­je (61%) y la ges­tión del tiem­po y prio­ri­za­ción (60%) entre las habi­li­da­des más deman­da­das por las com­pa­ñías. Son com­pe­ten­cias que se entre­nan cada día en cam­pos de fút­bol, pis­tas de balon­ces­to, pis­ci­nas o gim­na­sios. Pero la habi­li­dad que hil­va­na lazos entre todas es la resi­lien­cia. Aun­que no figu­re como cate­go­ría espe­cí­fi­ca en el estu­dio de Man­po­wer­Group, repre­sen­ta una capa­ci­dad suma­men­te valio­sa para sobre­po­ner­se a los con­tra­tiem­pos, apren­der de los erro­res y seguir avan­zan­do cuan­do los resul­ta­dos no acom­pa­ñan.

A tra­vés del aná­li­sis del mer­ca­do labo­ral y la acti­vi­dad atlé­ti­ca, se iden­ti­fi­can las diez habi­li­da­des fun­da­men­ta­les que conec­tan el terreno de jue­go con el ámbi­to cor­po­ra­ti­vo:

  1. La resi­lien­cia emer­ge como una herra­mien­ta indis­pen­sa­ble en el ámbi­to depor­ti­vo y el empre­sa­rial. Un ejem­plo recien­te lo encon­tra­mos en el arran­que de la selec­ción de Espa­ña fren­te a Cabo Ver­de: el par­ti­do no salió como se espe­ra­ba, pero el equi­po supo man­te­ner la con­fian­za, ajus­tar su esque­ma y seguir ade­lan­te. De igual mane­ra, saber enca­jar un tro­pie­zo, reeva­luar la estra­te­gia y man­te­ner la moti­va­ción se con­vier­te en un fac­tor deci­si­vo para supe­rar momen­tos de cri­sis en pro­yec­tos empre­sa­ria­les. En el mer­ca­do labo­ral ocu­rre exac­ta­men­te lo mis­mo: saber recu­pe­rar­se de los reve­ses es cada vez más valio­so en entor­nos defi­ni­dos por la incer­ti­dum­bre.
  2. Comu­ni­ca­ción, cola­bo­ra­ción y tra­ba­jo en equi­po, valo­ra­dos por el 64% de los emplea­do­res. Detrás de una gran juga­da sue­le haber coor­di­na­ción, con­fian­za y comu­ni­ca­ción cons­tan­te. El depor­te demues­tra que los mejo­res resul­ta­dos rara vez son obra de una sola per­so­na, lo que expli­ca por qué es la habi­li­dad más codi­cia­da actual­men­te por las orga­ni­za­cio­nes.
  3. Adap­ta­bi­li­dad y capa­ci­dad de apren­di­za­je, recla­ma­das por el 61% de las empre­sas. Una lesión, una expul­sión o un cam­bio tác­ti­co del rival obli­gan a reac­cio­nar sobre la mar­cha. La capa­ci­dad para apren­der, reajus­tar la estra­te­gia y res­pon­der con agi­li­dad a esce­na­rios impre­vis­tos es una gran lec­ción depor­ti­va y una de las com­pe­ten­cias más deman­da­das por los direc­ti­vos.
  4. Ges­tión del tiem­po y prio­ri­za­ción, con un 60% de coin­ci­den­cia. Com­pa­ti­bi­li­zar entre­na­mien­tos, estu­dios, tra­ba­jo y vida per­so­nal exi­ge dis­ci­pli­na. Des­de eda­des tem­pra­nas, el depor­te ayu­da a desa­rro­llar hábi­tos de pla­ni­fi­ca­ción, cons­tan­cia y ges­tión efi­cien­te del tiem­po, fun­da­men­ta­les en cual­quier entorno pro­fe­sio­nal y para la vida mis­ma.
  5. Pen­sa­mien­to crí­ti­co y reso­lu­ción de pro­ble­mas, con un 59%. En pocos segun­dos, un depor­tis­ta debe inter­pre­tar una situa­ción, eva­luar opcio­nes y deci­dir la mejor res­pues­ta. Esa capa­ci­dad para ana­li­zar infor­ma­ción y actuar bajo pre­sión resul­ta impres­cin­di­ble en entor­nos pro­fe­sio­na­les com­ple­jos.
  6. Men­to­ría y for­ma­ción, res­pal­da­das por un 57%. Los depor­tis­tas expe­ri­men­ta­dos trans­mi­ten cono­ci­mien­tos, corri­gen erro­res y guían a quie­nes empie­zan. Esta diná­mi­ca es fuen­te de reno­va­ción en las orga­ni­za­cio­nes, don­de com­par­tir cono­ci­mien­to se ha con­ver­ti­do en una ven­ta­ja esen­cial.
  7. Pro­fe­sio­na­li­dad y com­pro­mi­so, tam­bién con un 57% de res­pal­do. La mejo­ra depor­ti­va requie­re cons­tan­cia, res­pon­sa­bi­li­dad y esfuer­zo cons­tan­tes, y son estos mis­mos atri­bu­tos los que per­mi­ten cons­truir una tra­yec­to­ria sóli­da y afron­tar los retos cor­po­ra­ti­vos.
  8. Lide­raz­go e influen­cia social, con un 51%. Una selec­ción nacio­nal reúne a depor­tis­tas que com­pi­ten en equi­pos dife­ren­tes y la labor del selec­cio­na­dor con­sis­te en con­ver­tir ese con­jun­to de indi­vi­dua­li­da­des en un pro­yec­to común. Ese reto lo afron­tan a dia­rio los líde­res empre­sa­ria­les: ali­near per­fi­les diver­sos, gene­rar con­fian­za y con­se­guir que el talen­to indi­vi­dual con­tri­bu­ya a un obje­ti­vo colec­ti­vo. Cana­li­zar talen­tos hete­ro­gé­neos hacia el bene­fi­cio del gru­po es el cora­zón de una ges­tión exi­to­sa. El depor­te ense­ña que el lide­raz­go con­sis­te en ayu­dar a que los demás den lo mejor de sí mis­mos.
  9. Con­cien­cia cul­tu­ral e inclu­sión, con un 41%. Con­vi­vir, cola­bo­rar y cons­truir obje­ti­vos comu­nes en entor­nos diver­sos son com­pe­ten­cias cada vez más rele­van­tes para orga­ni­za­cio­nes que ope­ran en con­tex­tos glo­ba­les.
  10. Com­pe­ten­cias digi­ta­les, tam­bién con un 41%. Herra­mien­tas de aná­li­sis de ren­di­mien­to, apli­ca­cio­nes de segui­mien­to, tec­no­lo­gía wea­ra­ble o pla­ta­for­mas de entre­na­mien­to for­man actual­men­te par­te de la ruti­na depor­ti­va. Su uso coti­diano favo­re­ce una rela­ción natu­ral con la tec­no­lo­gía y el aná­li­sis de datos en cual­quier pro­fe­sión.

En con­clu­sión, el depor­te ense­ña mucho más que ren­di­mien­to físi­co. Cada entre­na­mien­to o com­pe­ti­ción repre­sen­ta una opor­tu­ni­dad para desa­rro­llar habi­li­da­des con impac­to direc­to en el ámbi­to pro­fe­sio­nal. No todo el mun­do juga­rá un Mun­dial, pero cual­quie­ra pue­de tras­la­dar del depor­te las capa­ci­da­des que mar­can la dife­ren­cia en el tra­ba­jo.

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