En el complejo entramado de la comunicación comercial contemporánea, la industria publicitaria se encuentra en una encrucijada crítica. Sucede que, a pesar de que la presencia femenina en las pantallas ha crecido cuantitativamente en las últimas décadas, la calidad de esa representación está generando una desconexión que podría estar costando millones en oportunidades de negocio. Esta es una de las tesis centrales del estudio Meaningful Women 2026, una ambiciosa investigación impulsada por el colectivo UnaDeDos y ejecutada por IMOP Insights, con la colaboración estratégica de la agencia Havas.

El informe revela una paradoja incómoda: las mujeres españolas se ven representadas en los anuncios, pero no se reconocen en ellos. Existe una distancia palpable entre el modelo de mujer que las marcas proyectan y la realidad diversa, compleja y, sobre todo, imperfecta de las consumidoras. Reducir este abismo no es solo una cuestión de ética o responsabilidad social: es una necesidad urgente para impulsar el crecimiento económico, ya que la identificación con los mensajes publicitarios es el motor que dispara la simpatía por la marca y, en última instancia, la intención de compra.
La demanda de la imperfección y el paso del tiempo
Uno de los hallazgos más sorprendentes de la investigación es la petición de naturalidad. Las mujeres ya no compran el mito de la perfección inalcanzable. Según el estudio, casi la mitad de las encuestadas (un 47%) señala la “imperfección” como el valor que más falta hace en la representación actual. A esto le sigue de cerca el deseo de ver reflejado el “saber envejecer” (28,3%), una demanda que alza la bandera contra la invisibilización de las mujeres conforme cumplen años.
La “sororidad” o el apoyo mutuo entre mujeres también emerge como un valor deseado por el 17,4% de las participantes. Estos datos apuntan a un anhelo común: que la mujer actual sea vista en sus propios términos, liberada de los cánones estéticos y conductuales impuestos externamente.
Evolución social frente a las propuestas publicitarias
La percepción sobre el papel de la publicidad como motor de cambio social es dividida. El 41,9% de las mujeres consultadas cree que los anuncios “reflejan básicamente”, sin mayores brillos, la igualdad existente en la sociedad española. En la misma línea, solo un 29,5% considera que la publicidad es verdaderamente vanguardista, considerándola predominantemente “tibia”. Por el contrario, un 28,7% siente que la comunicación comercial todavía arrastra inercias del pasado y va por detrás de los logros sociales alcanzados.
Diego Herranz, director de la Unidad de Análisis del Comportamiento en IMOP Insights y coordinador de la investigación, reflexiona sobre los resultados: “En el estudio de 2022 las mujeres demandaban que la publicidad fuese vanguardia, es decir, que representara situaciones que fueran por delante de las costumbres predominantes en la sociedad. Sin embargo, al medir cómo perciben esa situación en 2025, se comprueba que solo un 29% considera que va realmente por delante. Es decir, a la comunicación le queda todavía un camino por avanzar para convertirse en vanguardia social para una mayoría de las mujeres consumidoras”.
El desgaste de los indicadores es una alerta para las marcas
A pesar de los esfuerzos por promover la igualdad, los indicadores de eficacia se han resentido respecto a mediciones anteriores. El Índice Meaningful Women, que pondera la adecuación, la identificación y la simpatía, ha caído de un 5,9 en 2022 a un 5,5 en el estudio actual.
Esta erosión es preocupante para los departamentos de marketing, ya que la identificación y la simpatía son los factores que más influyen en la movilización hacia la compra. El informe es claro: cuando una mujer se siente identificada con el anuncio, su simpatía por la marca aumenta, lo que eleva significativamente su predisposición a adquirir el producto.
El error de la sexualización y la falta de protagonismo
El estudio hace evidente que, en el contexto actual, “hacerlo bien” es casi invisible para el ojo de la consumidora, pero “hacerlo mal” conlleva una penalización severa. Existe un rechazo frontal hacia ciertos estereotipos. Por ejemplo, las mujeres más predispuestas a la compra muestran un nivel de rechazo del 65% hacia los anuncios donde perciben que la mujer está sexualizada, frente a una media del 20%. Asimismo, la falta de un protagonismo real en la narración, es decir, donde la mujer aparece solo como acompañante o figura decorativa, es una situación penalizada por el 34% de las encuestadas.
Hacia una representación con densidad y propósito
Aunque la presencia femenina en los anuncios de televisión y cine ha subido del 34% en 2006 al 44% en 2023, datos del Geena Davis Institute citados en el informe, el desafío actual está en el orden de lo cualitativo.
Marta Lugrís, codirectora de UnaDeDos, hace hincapié en la oportunidad que esto representa: “Hemos avanzado en hacer una representación correcta de las mujeres en publicidad, pero eso ya no basta. El reto, y la oportunidad para las marcas, está en ir más allá y generar una identificación real que impacte en el negocio. Desde UnaDeDos impulsamos estudios como Meaningful Women, junto a nuestro board de anunciantes, para ayudar a la industria a dar ese paso”.
Asimismo, Alejandra Chacón, responsable de investigación en UnaDeDos y Más Mujeres Creativas, así como head of strategy and insights en Havas Media Network, aporta también su percepción sobre una dimensión crucial de la narrativa: “En estos años hemos visto una evolución positiva en términos de presencia y eso está bien, pero todavía nos queda por ver variedad, riqueza y densidad en la representación. Y que sea imperfecta, que es la primera demanda que las mujeres hacen”.
Metodología y conclusiones finales
El estudio Meaningful Women 2026 se basa en una sólida encuesta online realizada a 616 mujeres residentes en España, con edades comprendidas entre los 18 y 60 años. El sondeo, realizado a finales de 2025, evaluó la percepción de las participantes ante una selección de piezas publicitarias de 24 marcas líderes.
De los resultados, UnaDeDos extrae reflexiones imprescindibles para el futuro de la industria. Destaca la necesidad de incorporar a más mujeres en los procesos de decisión creativa. No se trata solo de quién aparece frente a la cámara, sino de quién diseña la historia detrás de ella. Y solo a través de una mayor presencia femenina en las mesas de estrategia se podrá dotar a los personajes de la perspectiva y personalidad necesarias para que las consumidoras pasen de verse reflejadas a sentirse verdaderamente reconocidas.
Casi se puede afirmar que la publicidad que aspire a ser relevante en 2026 debe abandonar la búsqueda de la mujer idealizada y perfecta para abrazar la riqueza y complejidad de la mujer real. En la imperfección, la diversidad de edades y la sororidad reside la llave maestra no solo para una sociedad más justa, sino para unas marcas más saludables y conectadas con su principal motor de consumo.