El retorno de Miranda Priestly se ha convertido en un fenómeno de marketing cultural que redefine la conversación digital

El retorno de Miranda Priestly se ha convertido en un fenómeno de marketing cultural que redefine la conversación digital
El estreno de la espe­ra­da secue­la El Dia­blo Vis­te de Pra­da 2 ha tras­cen­di­do las salas de cine para posi­cio­nar­se como uno de los suce­sos de mar­ke­ting y con­ver­sa­ción digi­tal más influ­yen­tes del últi­mo tiem­po. Lo que comen­zó como la con­ti­nua­ción de una his­to­ria sobre el des­pia­da­do y fas­ci­nan­te mun­do edi­to­rial de la moda, se ha trans­for­ma­do en todo un eco­sis­te­ma don­de el entre­te­ni­mien­to, las ten­den­cias esté­ti­cas y el posi­cio­na­mien­to de mar­cas glo­ba­les con­ver­gen de mane­ra orgá­ni­ca.

Un recien­te y deta­lla­do aná­li­sis de datos median­te téc­ni­cas de social lis­te­ning, lle­va­do a cabo por la agen­cia glo­bal de social media mar­ke­ting SAMY, reve­la que el impac­to de este lan­za­mien­to supera con cre­ces las métri­cas tra­di­cio­na­les de taqui­lla. El infor­me pone sobre el tape­te la mane­ra en que la pelí­cu­la ha acti­va­do capas de inte­rés cul­tu­ral pro­fun­do, con­vir­tién­do­se en un mode­lo de refe­ren­cia para el mar­ke­ting cul­tu­ral con­tem­po­rá­neo y la par­ti­ci­pa­ción acti­va de las audien­cias en pla­ta­for­mas digi­ta­les.

El poder del talen­to como motor de bús­que­da

El regre­so del elen­co ori­gi­nal, com­pues­to por Meryl Streep, Anne Hatha­way y Emily Blunt, ha sido el prin­ci­pal cata­li­za­dor del inte­rés del públi­co. Los datos extraí­dos de Goo­gle Trends reafir­man, con­tra toda expec­ta­ti­va, que el fac­tor humano sigue sien­do el acti­vo más valio­so en cual­quier cam­pa­ña de gran esca­la. Según SAMY, se regis­tró un impre­sio­nan­te pico del +180% en las bús­que­das rela­cio­na­das con “Meryl Streep 2026”, mien­tras que el inte­rés por Anne Hatha­way cre­ció un +80%.

Este fenó­meno no es una casua­li­dad, ya que coin­ci­dió exac­ta­ca­men­te con la con­ver­sa­ción glo­bal gene­ra­da por la Met Gala, momen­to en el que el inte­rés por la moda alcan­za su cús­pi­de anual. La estra­te­gia de comu­ni­ca­ción de la cin­ta se estruc­tu­ró en fases: pri­me­ro, el caris­ma y la tra­yec­to­ria del repar­to lide­ra­ron el awa­re­ness; lue­go, la difu­sión de trái­le­res y fechas de estreno cana­li­za­ron esa deman­da hacia la fran­qui­cia como mar­ca pro­pia.

Sobre este pun­to, Ricky Pom­bo, Head of Influen­cer Mar­ke­ting de Ibe­ria en SAMY, dedi­ca una refle­xión a la impor­tan­cia de las figu­ras públi­cas en estas diná­mi­cas de mer­ca­do: “Este com­por­ta­mien­to demues­tra que en el mar­ke­ting cul­tu­ral, el talen­to es el pri­mer acti­vo de comu­ni­ca­ción. Las mar­cas que sepan ali­near­se con figu­ras de alto impac­to en el momen­to ade­cua­do, ya se tra­te de acto­res, artis­tas o crea­do­res, ten­drán una ven­ta­na de visi­bi­li­dad orgá­ni­ca que nin­gu­na inver­sión en medios pue­de repli­car”.

Mar­cas afi­nes al éxi­to de pelí­cu­la

El aná­li­sis de la agen­cia iden­ti­fi­ca que el uni­ver­so crea­do en la pelí­cu­la ha actua­do como un imán para diver­sos sec­to­res eco­nó­mi­cos. Diver­sas mar­cas han logra­do capi­ta­li­zar el entu­sias­mo del estreno median­te cua­tro moda­li­da­des prin­ci­pa­les de acti­va­ción que hoy mar­can ten­den­cia en el mer­ca­do publi­ci­ta­rio.

En pri­mer lugar, el cobran­ding ha per­mi­ti­do que fir­mas como TRE­Sem­mé y Coca-Cola lan­cen edi­cio­nes espe­cia­les que conec­tan el pro­duc­to fun­cio­nal con el esti­lo de vida sofis­ti­ca­do de la saga. Por otro lado, la tec­no­lo­gía se ha suma­do a tra­vés de empre­sas como Sam­sung, que imple­men­tó un visual story­te­lling con­tex­tua­li­za­do. Al uti­li­zar ele­men­tos esté­ti­cos de la pelí­cu­la, la mar­ca sur­co­rea­na logró el codi­cia­do efec­to “scroll-stop”, cap­tu­ran­do la aten­ción de los usua­rios en entor­nos digi­ta­les satu­ra­dos.

El ámbi­to del mar­ke­ting de influen­cia tam­bién ha vis­to una opor­tu­ni­dad. L’Oréal, con­tan­do con la ima­gen de Ken­dall Jen­ner, repli­có los códi­gos narra­ti­vos, diá­lo­gos y esté­ti­cas de la pelí­cu­la para fomen­tar una par­ti­ci­pa­ción cul­tu­ral genui­na. Inclu­so Dis­ney se sumó a la ten­den­cia orga­ni­zan­do una pre­mie­re exclu­si­va en Madrid, don­de se con­gre­gó una cons­te­la­ción de cele­bri­da­des y crea­do­res de con­te­ni­do para ampli­fi­car el men­sa­je.

Final­men­te, el impac­to ha lle­ga­do a la vida coti­dia­na median­te el edi­ble story­te­lling. Mar­cas como Star­bucks y Grey Goo­se han dise­ña­do menús y cóc­te­les ins­pi­ra­dos en per­so­na­jes como Miran­da Priestly o Andy Sachs, tras­la­dan­do la expe­rien­cia cine­ma­to­grá­fi­ca al con­su­mo dia­rio.

La rele­van­cia en la era de la dis­trac­ción

El fenó­meno glo­bal pro­du­ci­do por la pelí­cu­la se com­ple­ta con la par­ti­ci­pa­ción orgá­ni­ca de los usua­rios. En redes socia­les, los segui­do­res no son meros espec­ta­do­res, sino crea­do­res que rein­ter­pre­tan esce­nas gra­ba­das en la memo­ria, como el famo­so momen­to del ascen­sor, y adop­tan los arque­ti­pos de los per­so­na­jes en su pro­pio con­te­ni­do.

Como con­clu­sión del estu­dio, SAMY con­den­sa los resul­ta­dos obte­ni­dos en que el éxi­to no resi­de en la satu­ra­ción, sino en la opor­tu­ni­dad. En un mer­ca­do don­de la aten­ción es un recur­so tan esca­so como ape­te­ci­do, las mar­cas que triun­fan son aque­llas que iden­ti­fi­can el momen­to exac­to y el men­sa­je pre­ci­so que conec­ta con la audien­cia. No se tra­ta sim­ple­men­te de par­ti­ci­par en todas las ten­den­cias, sino de inte­grar­se de for­ma cohe­ren­te en las con­ver­sa­cio­nes que real­men­te impor­tan al con­su­mi­dor, trans­for­man­do el rui­do pasa­je­ro en rele­van­cia cul­tu­ral sóli­da y dura­de­ra.

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