Los hogares en América Latina están reajustando sus presupuestos domésticos en respuesta a un entorno macroeconómico signado por la incertidumbre, y Chile es un claro reflejo de esta tendencia regional. Según resultados del más reciente estudio Consumer Pulse T2 2026, elaborado por la firma de información y análisis global TransUnion, la creciente preocupación por una posible recesión y el impacto persistente de la inflación han llevado al 64% de los consumidores chilenos a reducir sus gastos discrecionales durante el último año, adoptando una postura de extrema prudencia frente al manejo de sus finanzas personales.
El informe, elaborado a partir de una encuesta representativa realizada entre el 19 de abril y el 15 de mayo de 2026 a 990 adultos residentes en Chile, registra una moderación generalizada en las perspectivas económicas de las familias. Si bien el 59% de los encuestados se mantiene optimista sobre la situación financiera de su hogar para los próximos doce meses, el pesimismo experimentó un aumento hasta alcanzar el 20%. Paralelamente, las expectativas de incremento en los ingresos se desaceleraron: solo el 53% anticipa una mejora salarial, lo que significa menos 6 puntos porcentuales respecto al año previo, mientras que un 36% prevé que sus ingresos se mantendrán sin cambios. En este panorama, la inflación se posiciona como la principal preocupación para el 75% de los hogares, seguida por el empleo (59%) y el temor a una recesión (44%), indicador que registró un alza de nueve puntos frente al segundo trimestre de 2025.
Al analizar las dinámicas del mercado y los hábitos de consumo, Juan Pablo Muñoz, gerente General de TransUnion Chile, explicó: “Los resultados muestran a consumidores que continúan gestionando activamente sus finanzas, pero que están respondiendo a un entorno económico más desafiante con decisiones cada vez más prudentes. El aumento de la preocupación por una posible recesión y los ajustes en los hábitos de consumo reflejan una mayor cautela frente al futuro económico”. Esta postura más reflexiva y moderada se traduce en comportamientos de compra marcadamente austeros: el 65% de las personas busca promociones con mayor frecuencia, el 40% compra en comercios económicos y el 37% opta por marcas propias o genéricas. De cara a los próximos meses, el 55% prevé seguir recortando partidas en entretenimiento o viajes, un 48% planea posponer la compra de bienes de alto valor, como electrodomésticos o vehículos, y un 42% reducirá sus gastos en el sector minorista.
La vulnerabilidad presupuestaria también incide en el cumplimiento de los compromisos de deuda. Un 33% de los encuestados considera que podría enfrentar dificultades para cubrir al menos una de sus obligaciones financieras actuales, recurriendo a trabajos temporales (33%), pagos parciales (32%) o ahorros personales (25%) para contener la mora. Respecto al acceso al crédito, aunque el 92% lo considera una herramienta importante para alcanzar sus metas y un 42 % percibe un acceso suficiente, la intención de solicitar nuevos préstamos o refinanciar saldos cayó al 36%, tres puntos porcentuales menos que el año anterior. Entre quienes buscan financiamiento, destacan los créditos personales (39%), la refinanciación (32%) y las nuevas tarjetas de crédito (30%, con un alza de siete puntos), mientras que los elevados costos constituyen la principal barrera para el 42% de quienes desistieron.
Sobre este comportamiento, Muñoz comentó: “Seguimos observando que los consumidores valoran el crédito como una herramienta importante para alcanzar sus metas financieras. Sin embargo, también vemos una mayor prudencia en la toma de decisiones, con consumidores que evalúan cuidadosamente los costos y su capacidad de pago antes de asumir nuevas obligaciones”. Finalmente, el estudio de TransUnion destaca un involucramiento constante con la salud financiera: el 84% de las personas considera determinante monitorear su historial crediticio, impulsados por la búsqueda de mejores ofertas (32%) y la necesidad de protegerse contra fraudes de identidad (27%).