A poco de vivir el Super Bowl LX, la industria del marketing ha sido sacudida por un movimiento táctico que muchos consideran el inicio de una nueva era en la rivalidad histórica de las bebidas carbonatadas. Pepsi ha estrenado su campaña global titulada The Choice, un anuncio que no solo busca promocionar su Pepsi Zero Sugar, sino que golpea directamente el corazón de la iconografía de su mayor competidor al utilizar a un oso polar, el símbolo históricamente ligado a Coca-Cola, como figura central.
El resultado ha sido un cortometraje comercial dirigido por el ganador del Oscar, Taika Waititi, quien ya es una figura recurrente en las piezas creativas de la marca. La narrativa recupera el formato del clásico “Pepsi Challenge”, la famosa prueba de sabor a ciegas que la compañía popularizó en la década de los 70 para cuestionar la lealtad del consumidor. En esta versión contemporánea, el oso polar, tras probar ambas bebidas, elige Pepsi Zero Sugar, lo que da paso a una serie de situaciones humorísticas que integran referencias a la cultura pop, incluyendo un guiño visual a un reciente momento viral de la “kiss cam” durante un concierto.
La estrategia de Pepsi, además de deslumbrar el 8 de febrero durante el evento de la NFL, incluye una toma de control en plataformas digitales, modificando incluso el avatar de sus perfiles oficiales con la imagen del oso polar, una acción que intensifica la provocación y asegura que la conversación se mantenga viva en las redes sociales.
Desde el punto de vista estratégico, el mensaje es poderoso: retomar el papel de “marca retadora” frente al dominio de Coca-Cola. Al enfatizar que “the choice is Pepsi”, la empresa busca priorizar la experiencia sensorial y el sabor sobre la lealtad histórica de los consumidores. Ante la arremetida, expertos del sector coinciden en que este spot representa una de las confrontaciones más audaces y explícitas de los últimos años al apropiarse de un activo visual tan arraigado en la conciencia colectiva.
Al situar esta pieza en el Super Bowl, el escaparate publicitario más costoso y prestigioso del mundo, Pepsi apuesta por dominar la narrativa cultural. Con el uso del humor, la nostalgia y un simbolismo disruptivo, la compañía parece decidida a reconfigurar las percepciones de un mercado saturado, demostrando que en la guerra de las colas, ningún símbolo es intocable.