El espectáculo del medio tiempo de la Super Bowl ha trascendido su naturaleza como evento musical para convertirse en el epicentro de la estrategia comercial del año. Con una audiencia estimada en 127,7 millones de espectadores, la edición LX, del 8 de febrero de 2026, tuvo un artista latino solista, Bad Bunny, como el encargado de encabezar el halftime show. Este hecho no es solo una victoria para la música urbana, sino un catalizador que está obligando a las marcas globales a reescribir sus manuales de marketing.

El fenómeno, ya bautizado por analistas como el «Efecto Bad Bunny», está impulsando una transición del patrocinio tradicional hacia lo que expertos han empezado a denominar la cocreación cultural. Según se desprende del reciente análisis de la agencia especializada SocialPubli, el impacto del artista puertorriqueño ha generado una ola de colaboraciones disruptivas que buscan capitalizar su inigualable poder de convocatoria.
Marcas que hablan en español
Grandes compañías han sido rápidas en reaccionar ante este cambio de paradigma. Un ejemplo destacado es la iniciativa «Bad Bunny 101» de Duolingo, una propuesta pedagógica que utiliza las letras del artista para enseñar español, integrando el aprendizaje de idiomas con el consumo de cultura popular. Paralelamente, la colaboración «Bad Bunny x NFL» ha lanzado una colección de productos que fusiona el deporte con la estética urbana, apoyándose en que el interés de la audiencia joven no se limita al campo de juego, sino a la identidad que el artista representa.
El éxito de esta estrategia se refleja en cifras sin precedentes. Desde que se confirmó su participación en el evento, Bad Bunny ha sumado casi 4 millones de nuevos seguidores en Instagram, alcanzando una comunidad de cerca de 50 millones de personas con un engagement del 7,878%. La expectativa fue tan arrasadora que el teaser oficial de la Super Bowl superó las 3 millones de interacciones en cuestión de días, superando incluso el récord de «me gusta» que ostentaba la cantante Rihanna desde su presentación años atrás.
La lealtad más allá del producto
El impacto digital no es casualidad. Durante el transcurso de 2025, el artista acumuló más de 15 millones de interacciones, liderando la conversación global. Para las marcas, esta lección es clara. El informe de SocialPubli destaca un cambio de eje fundamental: el valor ya no está solo en vender un producto, sino en crear una experiencia cultural relevante.
En un mercado saturado que batalla por la atención de la gente, Bad Bunny ha demostrado que no está «haciendo marketing» en el sentido convencional. En su lugar, ha construido un movimiento de identidad al que las empresas necesitan asociarse para no perder relevancia. Como señala el análisis, el artista ha pasado de vender música a vender “pertenencia, conversación y relevancia cultural”.
En 2026, el escenario del Super Bowl LX prueba definitivamente que la cultura latina es, actualmente, uno de los activos más poderosos del marketing mundial. La gran cita del 8 de febrero ha dejado en claro el gran talento del «Conejo Malo», y también ha exhibido la capacidad de la industria para adaptarse a un mundo donde el contenido ya no se consume, sino que se vive como parte de la identidad colectiva.