Doritos y Cheetos eliminan artificios en su nueva línea Simply NKD

Doritos y Cheetos eliminan artificios en su nueva línea Simply NKD
En un movi­mien­to audaz que fusio­na la alta cul­tu­ra con el con­su­mo masi­vo, las icó­ni­cas mar­cas Dori­tos y Chee­tos han anun­cia­do un giro radi­cal en su narra­ti­va y com­po­si­ción. Bajo el para­guas de su matriz, Pepsi­Co, la famo­sa dupla de snacks ha lan­za­do una cam­pa­ña que rede­fi­ne sus ingre­dien­tes y apun­ta a ele­var el pro­duc­to a una dimen­sión artís­ti­ca sin pre­ce­den­tes en la indus­tria ali­men­ta­ria.

Bajo el títu­lo The Renais­san­ce of Snac­king, la cam­pa­ña cele­bra el naci­mien­to de la línea Simply NKD, una ver­sión de estos pro­duc­tos des­po­ja­da de colo­ran­tes y sabo­res arti­fi­cia­les. La estra­te­gia visual se ale­ja de los cli­chés del mar­ke­ting de ultra­pro­ce­sa­dos para sumer­gir­se en la esté­ti­ca clá­si­ca. En lugar de imá­ge­nes de con­su­mo casual, los snacks se sitúan en esce­na­rios que evo­can pin­tu­ras rena­cen­tis­tas, don­de cuer­pos casi des­nu­dos inter­ac­túan con el pro­duc­to. Esta elec­ción enca­ja per­fec­ta­men­te con el tér­mino naked (des­nu­do) y a la sim­pli­ci­dad de la nue­va fór­mu­la.

Una metá­fo­ra de trans­pa­ren­cia

Este ejer­ci­cio crea­ti­vo fun­cio­na como una metá­fo­ra de un cam­bio estra­té­gi­co pro­fun­do. Según expli­can fuen­tes cer­ca­nas a la ini­cia­ti­va, la eli­mi­na­ción de adi­ti­vos res­pon­de a una deman­da glo­bal de trans­pa­ren­cia. Pepsi­Co ha deci­di­do tra­du­cir esta exi­gen­cia en un men­sa­je visual de “des­nu­dez y auten­ti­ci­dad”, demos­tran­do que la esen­cia de un sabor que ya for­ma par­te del gus­to colec­ti­vo pue­de per­sis­tir sin arti­fi­cios quí­mi­cos.

La eje­cu­ción de la cam­pa­ña es tan ambi­cio­sa como su con­cep­to. El des­plie­gue inclu­ye un film prin­ci­pal con tex­tu­ras de pin­tu­ra ani­ma­da y pro­yec­cio­nes en espa­cios de gran for­ma­to, des­ta­can­do su pre­sen­cia en The Sphe­re, la van­guar­dis­ta estruc­tu­ra de Las Vegas. Con esto, la com­pa­ñía reafir­ma su obje­ti­vo de ele­var el snack a una “expe­rien­cia casi cul­tu­ral”.

Sub­ver­sión de códi­gos

El enfo­que de esta cam­pa­ña des­ta­ca cómo una mar­ca glo­bal pue­de sub­ver­tir códi­gos cul­tu­ra­les clá­si­cos para gene­rar aten­ción mediá­ti­ca. Al situar a Dori­tos y Chee­tos en el terreno del arte, Pepsi­Co reva­lo­ri­za la línea Simply NKD y plan­tea una refle­xión sobre la rela­ción entre el pro­duc­to, la auten­ti­ci­dad y la per­cep­ción esté­ti­ca en un mer­ca­do satu­ra­do.

En redes socia­les como Ins­ta­gram, la esté­ti­ca rena­cen­tis­ta se man­tie­ne para ase­gu­rar la cohe­sión del men­sa­je. Al final, la apues­ta es cla­ra: demos­trar que inclu­so un pro­duc­to de la cul­tu­ra pop pue­de aspi­rar a ser una “obra maes­tra con­tem­po­rá­nea del sabor” cuan­do se des­ha­ce de lo inne­ce­sa­rio.

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