Electrónica, banca y distribución alimentaria lideran la evolución positiva en un contexto de crecientes diferencias sectoriales
La Experiencia de Cliente en España afronta un cambio de ciclo. El II Análisis Avanzado de Indicadores de Experiencia de Cliente, impulsado por la Asociación DEC y realizado junto a Stiga, confirma que, tras los años marcados por la pandemia, la crisis energética y la escalada de precios, los indicadores han entrado en una fase de estabilidad o ligero retroceso.

El estudio, basado en 70.000 opiniones de consumidores sobre 27 sectores y más de 200 marcas, revela que el NPS agregado ha descendido algo más de dos puntos entre 2023 y 2025. Esta caída se explica, principalmente, por el traspaso de clientes promotores a neutros, en un contexto de mayor prudencia y menor entusiasmo por parte de los usuarios.
Durante la presentación del informe, Alberto Córdoba, director general en Lukkap, destacó que el NPS “es una auténtica joya” para directivos de experiencia de cliente y primeros ejecutivos, al permitir comparar compañías bajo un mismo estándar y predecir crecimiento futuro al medir la vinculación emocional. No obstante, advirtió que debe complementarse con información detallada de los distintos momentos del customer journey y con una cultura organizativa orientada verdaderamente al cliente.
Aunque el descenso global se sitúa en ‑2,2 puntos, el comportamiento no ha sido homogéneo. Las diferencias entre macrosectores se han ampliado, los que ya ocupaban posiciones rezagadas ‑como Seguros, Transporte y Suministros del Hogar- son los que más retroceden, mientras que los líderes resisten mejor.
En Transporte, el deterioro percibido en los niveles de servicio, ampliamente recogido en los medios, ha impactado negativamente en la valoración. En Suministros del Hogar persisten tensiones de precios, especialmente en el agua en determinadas zonas, junto a restricciones y percepción de pérdida de calidad. En Seguros, el aumento de primas, la mayor siniestralidad y la limitación de coberturas explican buena parte del descenso.
En contraste, la Banca es el único macrosector que mejora su posición. El avance de la experiencia digital, la reducción de fricciones en oficinas y la irrupción de los neobancos han reforzado su valoración. También la distribución alimentaria y el consumo de tecnología, principalmente electrónica, se mantienen en las primeras posiciones, consolidando o mejorando resultados.
Imagen y calidad pesan más que el precio
Entre los principales drivers de la experiencia (Imagen, Precio y Calidad), el modelo se mantiene estable. En 2025, la Imagen gana ligeramente peso hasta el 39%, mientras Calidad y Precio conservan valores similares a 2023.
En todos los sectores evaluados, Imagen y Calidad superan al Precio como factores explicativos del NPS. La Imagen destaca especialmente en moda, automoción, bebidas, hoteles e informática; la Calidad gana protagonismo en gimnasios, transporte de proximidad, telecomunicaciones y suministro de agua; y el Precio resulta más determinante en móviles, electricidad o gas.
El análisis también detecta una relación directa entre el Índice de Confianza económica y la satisfacción de los clientes, así como una relación inversa entre experiencia y evolución de precios, lo que refuerza la idea de que la percepción de la experiencia está fuertemente condicionada por el contexto macroeconómico.
Atendiendo a perfiles demográficos, la tendencia general es descendente, aunque los jóvenes mejoran su valoración y superan a los entrevistados de mediana edad, que se convierten en el grupo más crítico. Y si analizado por Comunidades Autónomas, Madrid, Cataluña y, en menor medida, Andalucía, han contribuido de forma significativa a la caída del indicador global.
La IA, nuevo aliado analítico
El estudio incorpora un análisis avanzado apoyado en Inteligencia Artificial, que actúa como asistente conversacional para recoger y estructurar la voz del cliente, aportando trazabilidad y soporte visual a los datos. La evolución prevista apunta a una IA que no solo resuma opiniones, sino que explique con métricas, demuestre con evidencias y guíe la toma de decisiones.
Pese a los debates sobre su vigencia, el NPS mantiene su posición como estándar global. Antonio Arjonilla, director de Desarrollo de Negocios en Stiga CX, recordó que la predicción de que el 75% de las empresas abandonaría este indicador en 2025 no se ha cumplido. En 2026, aseguró, “las empresas tampoco lo van a abandonar”. El indicador conserva fortalezas como su simplicidad, capacidad de movilización interna y comparabilidad sectorial, pero también muestra límites, al no explicar comportamientos individuales, puede simplificar en exceso la experiencia y correr el riesgo de optimizar el número, en lugar de la vivencia real del cliente. “Lo que hay que hacer es dejar de torturarlo”, subrayó Arjonilla.
El futuro pasa por integrar el NPS en un sistema más amplio que combine encuestas relacionales y transaccionales, fuentes no solicitadas como comentarios en contact center o redes sociales, analítica predictiva con IA, investigación cualitativa, mystery shopping y métricas complementarias como CES, CLV o FCR.