La industria global de alimentos preparados atraviesa un momento auspicioso y desafiante. Tras cerrar el año 2025 con una valoración de mercado que superó los 170.000 millones de dólares y un crecimiento del 4%, el sector se enfrenta a un escenario donde la salud, la tecnología de envasado y la eficiencia operativa serán los ejes centrales. Según datos de Euromonitor, este dinamismo ha sido impulsado por las categorías de productos listos para consumir, refrigerados y congelados.
En Latinoamérica, el panorama es aún más alentador. El sector registra tasas de avance promedio de entre el 4% y el 5% anual, favorecido por la expansión de los canales de venta modernos, el auge del comercio electrónico y un cambio estructural en los hábitos de consumo que prioriza la alimentación en el hogar.
El perfil del nuevo consumidor
Este contexto de sólido crecimiento presenta oportunidades y exigencias para la innovación industrial, teniendo muy presente que el éxito ya no depende solo de la disponibilidad del producto, sino de la capacidad de respuesta a un usuario que ha evolucionado. Eduardo Pérez, gerente de Mercadeo de Tetra Pak Perú, explica que el consumidor actual “es mucho más informado y exigente, y espera que los alimentos preparados no solo le ahorren tiempo, sino que también cumplan con estándares de salud, seguridad y sostenibilidad, sin elevar excesivamente su gasto”.
Bajo este panorama, la industria se alista para responder a un mercado mucho más competitivo. De acuerdo con el análisis de Tetra Pak, son cinco las tendencias que definirán la hoja de ruta del sector durante 2026.
1. Practicidad: la prioridad de las nuevas generaciones
La conveniencia se ha consolidado como el factor decisivo para la Generación Z y los millennials. Estudios de la consultora Mintel indican que el 54% de estos consumidores prioriza envases que sean fáciles de almacenar, abrir y desechar. En respuesta, la industria está adoptando sistemas de apertura sencilla y formatos con porciones diseñadas para reducir el desperdicio, optimizando el espacio en alacenas y refrigeradoras mediante diseños compactos.
2. Fortalecimiento del consumo en el hogar
El teletrabajo y la búsqueda de eficiencia en el gasto familiar han fortalecido la demanda de alimentos preparados para el hogar. Esta tendencia favorece los formatos multiporción y las soluciones que permiten una mejor planificación semanal del consumo, consolidando la presencia de estos productos tanto en los lineales de los supermercados como en las plataformas de entrega digital.
3. Seguridad alimentaria como activo estratégico
En un entorno donde la calidad es seriamente evaluada, la seguridad alimentaria ha pasado de ser un requisito legal a un factor estratégico de confianza. Las marcas están invirtiendo en tecnologías de procesamiento y envasado que garanticen la integridad del alimento por más tiempo, utilizando la transparencia como una herramienta de fidelización.
4. Funcionalidad y accesibilidad económica
Los consumidores demandan hoy alimentos que, además de tener buen sabor, aporten beneficios valiosos para el organismo. Esto impulsa a los fabricantes a reformular productos para incluir vitaminas, minerales o probióticos. El reto mayúsculo para 2026 es lograr esta fortificación sin trasladar incrementos significativos al costo final del producto, manteniendo la competitividad en un entorno económico tan desafiante.
5. Sostenibilidad integrada a la rentabilidad
Finalmente, la sostenibilidad ha dejado de ser un mero atributo reputacional para convertirse en una variable económica. En 2026, las empresas apuestan por modelos que reduzcan costos operativos mediante un uso más eficiente de materiales y una logística optimizada. Los envases más livianos y reciclables conquistan el mercado, pues no solo reducen la huella de carbono, sino que disminuyen los costos de transporte y se alinean con las expectativas de los inversores.
Un futuro de equilibrio tecnológico
El mercado de cara a 2026 avanza hacia un equilibrio definido entre conveniencia y responsabilidad. La innovación tecnológica y la eficiencia operativa serán, en última instancia, los motores que sostengan el crecimiento en Latinoamérica. Eduardo Pérez concluye que el público consumidor premiará la integración de estos valores: “Las empresas que logren integrar estos factores con propuestas de valor claras serán las que capitalicen las oportunidades del sector en los próximos años”.