El panorama del consumo en España ha experimentado una transformación inédita en el último lustro, pero pocos sectores muestran una vitalidad tan robusta como el del cuidado de los animales de compañía. Tras cerrar un 2025 con cifras elevadísimas, el mercado dedicado a este rubro se prepara para un 2026 de consolidación y récords. Según los últimos datos de la consultora Euromonitor, se estima que el sector superará la barrera de los 4.000 millones de euros, impulsado por un cambio cultural que ha situado a los animales en el centro del núcleo familiar.

Actualmente, más del 49% de los hogares españoles convive con al menos una mascota, una tendencia que no solo crece en volumen, sino también en inversión. La Asociación Española de Distribuidores de Productos para Animales de Compañía (AEDPAC) señala que el desembolso medio mensual por mascota ya se sitúa por encima de los 165 euros, lo que representa un incremento del 28% en los últimos cinco años. Este escenario plantea desafíos y oportunidades únicas para las estrategias de comunicación y marketing, que ahora deben tomar en cuenta a un consumidor con una sensibilidad mucho más aguda.
Andrea Núñez, directora de Marketing (CMO) de Nina Woof, una firma internacional que lidera el segmento de accesorios veganos y de lujo para mascotas, sostiene que “la categoría de alimentación sigue siendo el pilar fundamental, aunque el valor del mercado se está diversificando rápidamente hacia áreas de mayor valor añadido”. Y continúa explicando con más detalles: “Actualmente, el mercado Pet Care en España supera los 3.000 millones de euros anuales, con la categoría de alimentación representando en torno al 70% del total, lo que la convierte en el principal motor económico el sector”. No obstante, destaca que los productos premium y funcionales son los que más crecen, junto a servicios como el grooming o el hospedaje, especialmente en núcleos urbanos donde la “humanización” del animal es más evidente.
Este concepto de humanización no es una tendencia pasajera, sino un sistema de valores que impulsa un cambio en los hábitos de compra. Núñez señala que “observamos una evolución clara hacia un consumidor más informado y exigente. Destacan tres grandes tendencias: la humanización de las mascotas, el auge del consumo ético (productos cruelty-free, veganos y sostenibles) y la digitalización del proceso de compra”. Esta evolución se ve reforzada por el auge del pet tech. Según datos de Global Market Insights, este nicho tecnológico, que incluye desde collares con GPS hasta dispositivos de interacción remota, alcanzará los 10.000 millones de euros a nivel global en 2028, con un crecimiento anual superior al 21%.
El perfil del nuevo consumidor, denominado habitualmente como pet parent, es eminentemente joven, reside en entornos urbanos y posee una elevada conciencia medioambiental. Para Núñez, este usuario busca marcas que no solo vendan productos, sino que representen sus nuevos valores. “Este consumidor no solo busca productos funcionales, sino marcas que conecten con su estilo de vida y con su amor por los perros. Que entiendan la relación y el lugar que juega un perrito dentro de una familia y el cuidado que merece”, dilucida la ejecutiva de Nina Woof.
En cuanto a la distribución, el sector atraviesa una fase de transición hacia la omnicanalidad. Aunque las tiendas físicas especializadas y los supermercados mantienen una cuota relevante, el entorno digital se ha vuelto indispensable. “El mercado español se articula principalmente en torno a tres canales: tiendas físicas especializadas, supermercados e hipermercados y plataformas online”, apunta Núñez. Y resalta que “el canal online es un motor clave para el sector Pet Care en España”, permitiendo a las marcas ofrecer experiencias personalizadas y modelos de suscripción que antes estaban fuera de toda posibilidad.
La influencia en la decisión de compra también se ha profesionalizado. Mientras que los veterinarios siguen siendo los prescriptores principales en salud y nutrición, las protectoras y ONGs juegan un rol esencial en la educación sobre el bienestar animal. Ante este escenario, la competencia ya no se libra únicamente en los estantes por el precio más bajo. Núñez es tajante al respecto: “La diferenciación ya no se basa en el precio, sino en el valor”. Así, las marcas que triunfan son aquellas que apuestan por la innovación sostenible y la creación de comunidades sólidas de usuarios.
Mirando hacia el futuro inmediato, las perspectivas para el cierre de 2026 son sumamente optimistas. La profesionalización de servicios de bienestar y la aparición de accesorios inteligentes abren un abanico de posibilidades para las empresas que sepan leer la nueva sensibilidad social. “De cara a 2026, se prevé un crecimiento sostenido en áreas como la alimentación funcional, los accesorios inteligentes y los productos sostenibles”, asevera Andrea Núñez, remarcando que la ética y el compromiso medioambiental serán los factores decisivos para las compañías que apuntan a liderar este mercado en expansión.