El nuevo paradigma del sector gaming impulsado por la IA trae personajes con "alma" y juegos que se cocrean en tiempo real

El nuevo paradigma del sector gaming impulsado por la IA trae personajes con "alma" y juegos que se cocrean en tiempo real
La indus­tria de los video­jue­gos, his­tó­ri­ca­men­te vin­cu­la­da a la van­guar­dia tec­no­ló­gi­ca, está atra­ve­san­do lo que los enten­di­dos del rubro deno­mi­nan una “revo­lu­ción silen­cio­sa”. La inte­li­gen­cia arti­fi­cial (IA) ha muta­do para con­ver­tir­se en el núcleo de una trans­for­ma­ción estruc­tu­ral que abar­ca des­de la con­cep­ción crea­ti­va has­ta la inter­ac­ción final con el usua­rio.

Este cam­bio de para­dig­ma no solo es una cues­tión de dise­ño, sino que está res­pal­da­do por cifras de mer­ca­do que des­lum­bran al más incré­du­lo. Se esti­ma que el mer­ca­do glo­bal de la IA apli­ca­da al gaming cerró 2024 con un valor de 3.280 millo­nes de dóla­res, y si estos núme­ros ya son impor­tan­tes, las pro­yec­cio­nes para la pró­xi­ma déca­da son expo­nen­cia­les. Así, de acuer­do a diver­sos ana­lis­tas del sec­tor, esta cifra podría esca­lar has­ta los 51.000 millo­nes de dóla­res en 2033, lo que supo­ne una tasa de cre­ci­mien­to anual com­pues­ta (CAGR) del 36,1 %. Tal explo­sión finan­cie­ra es el refle­jo de una adop­ción ace­le­ra­da de la IA gene­ra­ti­va por par­te de los estu­dios de desa­rro­llo: actual­men­te, un 62 % de los equi­pos ya uti­li­za estas herra­mien­tas para la crea­ción de assets, pro­to­ti­pos y con­te­ni­do visual.

La efi­cien­cia ope­ra­ti­va es uno de los bene­fi­cios más tan­gi­bles. Los desa­rro­lla­do­res están repor­tan­do un aho­rro medio de cua­tro horas sema­na­les en tareas crí­ti­cas de pro­gra­ma­ción y scrip­ting. En el área artís­ti­ca, la reduc­ción de tiem­pos es aún más apre­cia­ble, alcan­zan­do has­ta un 60 % en la pro­duc­ción de mode­los 3D gra­cias a moto­res gene­ra­ti­vos. Alber­to Mar­tín, Chief Reve­nue Offi­cer de GGTech Enter­tain­ment, com­par­te su valo­ra­ción acer­ca de este avan­ce para la agi­li­dad crea­ti­va: “Este impac­to no solo ace­le­ra los tiem­pos de pro­duc­ción, sino que per­mi­te ite­rar más, pro­bar ideas con mayor rapi­dez y ajus­tar el con­te­ni­do a las nece­si­da­des del dise­ño”.

Espa­ña como refe­ren­te de inno­va­ción estra­té­gi­ca

En este esce­na­rio glo­bal, Espa­ña emer­ge como un actor con gran poten­cial para lide­rar el sec­tor en el sur de Euro­pa. El mer­ca­do nacio­nal de IA, que gene­ró apro­xi­ma­da­men­te 2.400 millo­nes de euros en 2024, tie­ne el hori­zon­te pues­to en supe­rar los 10.000 millo­nes para el año 2030. Este cre­ci­mien­to se ve res­pal­da­do por un fuer­te impul­so guber­na­men­tal: la movi­li­za­ción de 600 millo­nes de euros en inver­sio­nes den­tro de la Estra­te­gia Nacio­nal de IA.

El plan estra­té­gi­co espa­ñol para 2024 no solo refor­zó infra­es­truc­tu­ras cla­ve como el super­compu­tador Mare­Nos­trum 5, sino que abrió una ven­ta­na de opor­tu­ni­dad para el eco­sis­te­ma del video­jue­go local a tra­vés de incen­ti­vos para la inves­ti­ga­ción y el desa­rro­llo (I+D). Mar­tín des­ta­ca que todo ello ha sido vital para el posi­cio­na­mien­to del país: “En un país don­de el gaming y los esports están en ple­na expan­sión, la IA pue­de con­ver­tir­se en un motor de com­pe­ti­ti­vi­dad para estu­dios inde­pen­dien­tes, publishers y empre­sas tec­no­ló­gi­cas. Ade­más, la des­cen­tra­li­za­ción de even­tos y hubs digi­ta­les abre opor­tu­ni­da­des para ciu­da­des que quie­ran posi­cio­nar­se como polos de inno­va­ción”.

El desa­fío éti­co y la muta­ción del empleo

Sin embar­go, el camino hacia la inte­gra­ción total de la IA tam­bién tie­ne sus baches, espe­cial­men­te en el ámbi­to labo­ral y regu­la­to­rio. El impac­to en el empleo den­tro del sec­tor es un fenó­meno de doble cara. Mien­tras que la auto­ma­ti­za­ción de tareas repe­ti­ti­vas libe­ra a los desa­rro­lla­do­res de pro­ce­sos tedio­sos, exis­te una preo­cu­pa­ción legí­ti­ma sobre el des­pla­za­mien­to de roles tra­di­cio­na­les en áreas como el arte con­cep­tual, el con­trol de cali­dad (QA) y el scrip­ting bási­co.

Para miti­gar estos ries­gos, sur­ge la nece­si­dad de nue­vos per­fi­les híbri­dos: espe­cia­lis­tas en herra­mien­tas de IA, exper­tos en datos apli­ca­dos al dise­ño de jue­gos y ges­to­res de flu­jos de tra­ba­jo humano-máqui­na. Al res­pec­to, Alber­to Mar­tín sos­tie­ne que, en un mer­ca­do con abun­dan­cia de talen­to como el espa­ñol, “estos per­fi­les pue­den con­ver­tir­se en una ven­ta­ja com­pe­ti­ti­va si se acom­pa­ñan de for­ma­ción espe­cí­fi­ca”.

En para­le­lo, la Unión Euro­pea ha toma­do la delan­te­ra con el AI Act, un mar­co regu­la­to­rio que bus­ca equi­li­brar la inno­va­ción con la éti­ca. Este regla­men­to esta­ble­ce obli­ga­cio­nes cla­ras para garan­ti­zar la trans­pa­ren­cia y evi­tar ses­gos o mani­pu­la­cio­nes en sis­te­mas de mode­ra­ción y herra­mien­tas gene­ra­ti­vas, con el fin de pro­te­ger la pri­va­ci­dad de los juga­do­res y man­te­ner la con­fian­za en las expe­rien­cias vir­tua­les.

Pro­yec­tos que rede­fi­nen la inter­ac­ción: Ubi­soft y NVI­DIA

La teo­ría de la IA gene­ra­ti­va ya está encon­tran­do apli­ca­cio­nes prác­ti­cas en pro­yec­tos de gran enver­ga­du­ra que pro­me­ten aca­bar con los diá­lo­gos está­ti­cos. Ubi­soft lide­ra esta van­guar­dia con su pro­yec­to Neo NPC, que uti­li­za mode­los de len­gua­je y tec­no­lo­gías como NVI­DIA Audio2Face e Inworld para crear per­so­na­jes no juga­bles (NPCs) con los que el usua­rio pue­de con­ver­sar de mane­ra flui­da y espon­tá­nea.

A par­tir de esta tec­no­lo­gía, Ubi­soft ha pre­sen­ta­do Team­ma­tes, un con­cep­to de “gene­ra­ti­ve play” don­de los com­pa­ñe­ros de equi­po con­tro­la­dos por la máqui­na no solo eje­cu­tan órde­nes, sino que reac­cio­nan y evo­lu­cio­nan en tiem­po real según el com­por­ta­mien­to del juga­dor. Por su par­te, NVI­DIA impul­sa su sui­te ACE, dise­ña­da para que los desa­rro­lla­do­res inte­gren per­so­na­jes autó­no­mos con expre­sio­nes facia­les y voces gene­ra­das por IA en mun­dos per­sis­ten­tes, eli­mi­nan­do la pre­dic­ti­bi­li­dad de los guio­nes tra­di­cio­na­les.

Esta muta­ción tec­no­ló­gi­ca se diri­ge a una reali­dad inelu­di­ble: el video­jue­go del futu­ro será una obra cocrea­da entre huma­nos y algo­rit­mos. Como bien seña­la Alber­to Mar­tín, el deba­te ya ha supe­ra­do la fase de la via­bi­li­dad téc­ni­ca: “La pre­gun­ta ya no es si la IA trans­for­ma­rá la indus­tria, sino cómo se dis­tri­bui­rá ese valor entre empre­sas, pro­fe­sio­na­les y juga­do­res”. Para Espa­ña y el mer­ca­do inter­na­cio­nal, el éxi­to depen­de­rá de la capa­ci­dad de apro­ve­char la inver­sión y el talen­to para situar­se en la fron­te­ra de esta nue­va gene­ra­ción de entre­te­ni­mien­to.

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