De manera inesperada, en las últimas semanas ha saltado a primera plana un fenómeno que hasta entonces habitaba únicamente en nichos muy específicos de la internet: los therians. Esta tendencia, que hoy ocupa mesas de análisis cultural y redes sociales, plantea interrogantes profundas sobre la construcción de la identidad juvenil en la era de la viralidad extrema.

Los therians, denominativo derivado de la “therianthropy”, son individuos, principalmente adolescentes y jóvenes, que expresan una conexión emocional, espiritual o sicológica profunda con un animal no humano específico. Dicha identificación no es meramente superficial: se traduce en gestos, comportamientos y una estética asociados simbólicamente con un animal determinado. Aunque el origen de estas comunidades se remonta a los foros digitales de los años noventa, su visibilidad actual en muchos países, entre ellos Colombia, es un producto directo de la amplificación lograda en plataformas como TikTok e Instagram, donde los videos han convertido una subcultura en una conversación pública ineludible.
Desde otro punto de vista, el análisis advierte que este auge está estrechamente ligado a una lógica algorítmica y al fenómeno del pánico moral. Por ello, prácticas que son minoritarias terminan siendo sobredimensionadas por los medios de comunicación. Incluso, la tendencia ha sido utilizada en algunos entornos para fortalecer discursos anti-woke, presentándola como un símbolo de supuestos excesos en las libertades culturales contemporáneas.

Pero, en el dinámico sector del marketing y la publicidad en Colombia, el fenómeno therian es un caso de estudio fascinante sobre cómo las microcomunidades generan un alto nivel de compromiso. Las agencias y marcas locales observan estas conversaciones como oportunidades estratégicas para insertarse en la vida digital de las audiencias jóvenes mediante el meme marketing o el viral branding. Sin embargo, el informe señala que capitalizar estas tendencias sin una verdadera “escucha activa” e inteligencia cultural puede resultar en un perjuicio a la reputación de las empresas. El éxito depende de la capacidad de diferenciar entre una relevancia genuina y el simple oportunismo comercial.
En definitiva, la presencia de los therians en Colombia es un reflejo de cómo la economía de la atención transforma las subculturas digitales en temas centrales de debate nacional. Para los especialistas, representa una oportunidad única para entender la viralidad, la polarización y la construcción de diálogos en tiempo real en un mundo hiperconectado como el de hoy.