El ecosistema audiovisual en América Latina está atravesando una transformación estructural que posiciona a la región como un referente global en el consumo de contenidos digitales. Según el último análisis de EXTE, la televisión conectada (CTV) ha dejado de ser una tendencia emergente para consolidarse como protagonista en las estrategias de comunicación de las marcas.

Las proyecciones de eMarketer corroboran este fenómeno, situando a dos gigantes latinoamericanos entre los cinco países con mayor crecimiento del gasto publicitario en Connected TV a nivel mundial para este año 2026. México encabeza esta expansión con un incremento proyectado del 27,6%, seguido de cerca por Brasil, con un 23,7%. Este dinamismo refleja no solo un cambio en los hábitos de las audiencias, sino un interés creciente por parte de los anunciantes en canales que ofrecen alta atención y segmentación.
Un canal masivo y estructural
De acuerdo con los datos de la cuarta ola del estudio elaborado por Comscore sobre CTV en América Latina, el 60% de la población digital regional consume contenidos a través de televisores conectados. Este dato significa que seis de cada diez usuarios ya integran la CTV en su día a día, redefiniendo la planificación de medios tradicional hacia un modelo híbrido y más dinámico.
Rossana Peragallo, Country Manager de EXTE Chile, enfatiza en la convergencia de factores que hacen de este entorno una oportunidad única: “Los datos muestran que Connected TV combina tres elementos clave para las estrategias de comunicación actuales: alcance, contexto premium y capacidad de generar acción. Las audiencias aceptan la publicidad cuando es relevante y el entorno de consumo, en pantalla grande y muchas veces compartido, genera niveles de atención muy valiosos para las marcas”.
Las 5 tendencias clave del mercado latinoamericano
EXTE identifica cinco pilares que explican la evolución de este canal y cómo las marcas están capitalizando el engagement de los usuarios:
- Consolidación masiva: La CTV es ya un componente estructural del mix de medios. Su adopción masiva obliga a las empresas a replantear la inversión hacia donde se encuentra la atención real del consumidor.
- Entorno de alta atención y co-viewing: El consumo en la región es intensivo, con un promedio de 4,6 horas diarias. El estudio revela que el 53% del consumo se realiza bajo la modalidad de co-viewing y el 52% ocurre en el salón del hogar, potenciando una experiencia compartida y doméstica que favorece el recuerdo de marca.
- Normalización publicitaria: El usuario latinoamericano no rechaza los anuncios si estos aportan valor. El 59% prefiere modelos con publicidad frente a suscripciones puras, y un contundente 84% declara haber realizado alguna acción concreta tras ver un anuncio en este entorno.
- Fragmentación del streaming: La oferta se diversifica. En promedio, los hogares de la región utilizan 8,4 servicios de streaming diferentes, lo que exige una planificación de medios más sofisticada que siga la atención del usuario a través de diversas plataformas.
- El deporte como motor de suscripción: El contenido en vivo, especialmente el fútbol, es un imán para las audiencias. El 37% de los usuarios se suscribe a plataformas motivado por los deportes, y el 95% de los consumidores de deportes en CTV declaran ver fútbol habitualmente.
El caso chileno y el futuro digital
El análisis de EXTE también se detiene más detalladamente en mercados específicos como el de Chile, donde la transición hacia lo digital es evidente. Según Peragallo, “en Chile, se observa un ecosistema publicitario cada vez más orientado a lo digital: el año pasado la inversión total en medios creció un 4%, con digital concentrando el 53% del total, lo que refleja cómo los formatos digitales, entre ellos la televisión conectada, continúan ganando protagonismo en las estrategias de las marcas”.
De esta manera, la televisión conectada se establece como un canal natural para integrar objetivos de branding y performance. El desafío para los anunciantes en 2026 no será la presencia en el medio, sino la capacidad de generar contenidos de alta calidad y relevancia que se adapten a un consumidor que, aunque fragmentado entre múltiples servicios, está más que nunca conectado y dispuesto a la acción.